24 feb. 2011

a 27 años del secuestro de Oscar Quiroa Hermandez.

En Homenaje al Espíritu inquebrantable de Blanquita
El 23 de febrero de 1984, Oscar David Hernández Quiroa, quien fuese bombero voluntario de tan solo 22 años de edad, fue desaparecido forzosamente por las fuerzas armadas Guatemaltecas.

a continuación fragmentos de "Carta a un Hijo Desaparecido",Escrita por Blanca Quiroa de Hernandez que por mas de 25 años ha luchado incansablemente por el esclarecimiento del paradero de su hijo, junto a diversas mujeres en la actualidad Blanca Hernandez forma parte de la Asociación de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas de Guatemala -FAMDEGUA-

Quisiera contarte, Óscar, tantas cosas que han pasado durante esos veinte años. Quisiera decirte que desde el momento en el que fuiste secuestrado, ese 23 de febrero de 1984, mi corazón quedó completamente vacío. Tú sabes que eras mi hijo, mi hermano, mi compañero, que eras todo para mí y que desde ese momento yo juré no descansar y luchar hasta encontrarte.

Han pasado veinte años y el objetivo que yo me tracé no se ha cumplido. Si este cuarto tuviera boca, repetiría todo lo que hablamos... ¡Cuantas noches de desvelo, cuántas noches de trabajo! No sé si te recordás cuantas cajetillas de cigarros nos fumamos, cuántas tazas de café nos tomamos, planificando tantas cosas del trabajo, en esa lucha por la que iniciaste y me involucraste; pero te puedo decir que no me arrepiento y que si las cosas volvieran al curso del 1980 ahorita, en el 2005, lo volvería a hacer, aunque no estuvieras, porque sé que lo que hemos hecho ha valido la pena. Desgraciadamente no lo pudiste ver. No te voy a decir que lo estamos gozando porque los cambios que tanto hablamos no se han dado, pero sí se han abierto caminos y no estoy sola, hay miles de personas que son la voz de ustedes.


No sé donde estás, si en un barranco te fueron a dejar, si estás enterrado, si los perros comieron tu carne... para mí seguís vivo. Sos la razón de vivir, sos la razón de mi lucha y creo que te sentirías orgulloso de que jamás cambiaron mis principios de lucha que ha sido producto y fruto de nuestro trabajo y de nuestro sudor, nunca por habernos beneficiado del dolor ajeno, ni mucho menos he hecho acopio de mi dolor ni de tu desaparición para obtener beneficios.
En la foto, Oscar (Koka) y Blanca en una exhumación en diciembre de 2009

¡Que diera yo porque miraras a tus sobrinos mayores! Cada uno te recuerda con amor, con cariño, por lo que eras, por lo que sos en este momento aunque no estés en persona acá, pero tu recuerdo significa mucho y estás en cada uno de nuestros familiares. Quiero que sepas también que así como he luchado por vos, he luchado por el Donald, por la Tere, por la Pati, por la Marta, también por Coca el “Gordo”, ¡por todos ellos! Porque este sacrificio tan duro que a ustedes les tocó vivir, estas torturas que ustedes sufrieron, las hemos vivido en carne propia durante estos veinte años.

Quisiera también contarte que tu hijo ya es un hombre, ya tiene 22 años y va a ser papá. ¡Como me hubiera gustado que conocieras a tu nieto, que compartieras con nosotros, y poder así compartir con vos lo poco que hemos obtenido, los cambios que ha habido, que para nosotros han sido grandes y que nos llenan de satisfacción!

Yo me recuerdo mucho cuando fuiste a Chupol*, estuviste esos tres mese allá y me contaste, horrorizado, cómo vivía ahí la gente. Ahora, yo comparto con esa gente, lucho por esta gente, comparto mi dolor con ellos cuando sacamos a sus familiares de dentro de los cementerios clandestinos y escucho los testimonios del horror que les tocó vivir a manos del ejército. Muchas veces hablamos de esto. ¿Te recordás cuando oíamos los secuestros y nos poníamos en ese momento en el lugar de la gente? ¡Pero que difícil es mijo, por Dios! Muchas veces yo te dije que el día que a mí me pase eso yo me muero, que no lo voy a soportar, pero ¡si vieras lo duro que es!



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