24 may. 2014

La Puya: Entre la Dignidad de la defensa del Territorio y la Resistencia a la Minería.

Fotografía por David Oliva y CPR-Urbana 
Texto: H.I.J.O.S. Guatemala



Desde hace poco más de dos años pobladores de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc permanecen en la entrada de la Mina el Tambor, en la llamada resistencia La Puya, allí guardan turnos noches y días para impedir el paso de la maquinaria de un proyecto minero de interés y capital extranjero,que no fue consultado con la población afectada por el mismo, que traerá nulos beneficios económicos y sociales al país y amenaza a los escasos recursos hídricos de la región. Hace unos días los dirigentes, quienes han optado por la resistencia pacífica, denunciaron al gobierno de Otto Pérez Molina por su falta de voluntad política para resolver la conflictividad allí desatada.


Ayer, 23 de mayo, un fuerte contingente de las Fuerzas Especiales de la policía -FEP- (Antimotines de la PNC) y agentes de la PNC en alrededor de 50 patruyas, llegó desde tempranas horas para resguardar la maquinaria de la minera a la que se le ha impedido el paso. Como es costumbre las mujeres y los hombres de la resistencia procedieron a sentarse entonando cantos y rezos cristianos que pedían e imploraban por el retiro de la PNC y la maquinaria.








Las ordenes fueron claras: abrir el paso para la maquinaria de la minera extranjera no importando el costo humano.








El despliegue de la PNC fue por la carretera y entre los cerros aledaños (propiedad de un miembro de la Resistencia). Los miembros de la Resistencia de La Puya tuvieron que desplegarse por los cerros, sobretodo los y las adolescentes y niños,  ubicándose en la punta de un cerro devolvían los gases lacrimógenos a los agentes policiales que no pudieron avanzar.






Finalmente la Policía logró avanzar luego de tres horas de resistencia de las mujeres que se negaban a abandonar sus puestos, agentes de la PNC lanzaron piedras, pedazos de leña, sillas y todo lo que encontraban a su paso, mientras la maquinaria avanzaba lentamente hacia la puerta de la minera.
Agentes de la PNC limpiaron el lugar para que la maquinaria de la mina extranjera pasara con mayor facilidad.
 

Decenas de intoxicados y heridos fue el costo de una resistencia decidida y convencida a no dejar pasar a la Policía y maquinaria. En los rostros de los agentes de la Policía se podía observar temor e inseguridad, pese a que se utilizó un numero indiscriminado de gases lacrimógenos (durante las casi tres horas que duró el ataque, el ruido de las bombas no ceso por más de un minuto) el paso de los agentes no fue fácil.
 


 

Pese a sufrir dos impactos directos de bombas lacrimógenas eésta mujer se negaba a retroceder a la embestida de los antimotines que arremetieron en contra de la población. Expreso: "... esta batalla la perdimos, pero nuestra lucha continuará.... felices triunfaremos hasta el día de ver salir al último minero de nuestro territorio..."


 
 "lucho por mis hijos, por su futuro...." Afirmó este compañero
 


Las Fuerzas Especiales De la Policía, los conocidos como antimotines, luego de abrir por la fuerza bruta el paso a la maquinaria, quedaron a la entrada de la Mina para según sus palabras "resguardar" a los mineros de la gente.
Entre los cerros, en las cercanías de la resistencia de la Puya centenas de policía antimotines y agentes de la PNC permanecían al atardecer, luego de una jornada de resistencia al paso violento de la minera el Tambor.

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