1 jul. 2012

Caminata del Orgullo Gay, Lésbico, bisexuales y Trans toma el Centro de Guatemala.

¡Avanzando hacia una Guatemala libre de discriminación por orientación sexual e identidad de género!
En un mundo convulso por la serie de eventos sociales, políticos y culturales que han reconfigurado los escenarios regionales y locales, la promoción y defensa de los Derechos Humanos debería ser el principal bastión de los pueblos y gobiernos para salvaguardar la integridad y dignidad de todas y todos los ciudadanos, especialmente de quienes se ven vulnerados por los eventos mencionados, pero especialmente por las inequidades históricas, como las comunidades de gays, lesbianas, bisexuales y trans, quienes en pleno siglo XXI debemos enfrentar omisiones y acciones basadas en el prejuicio, la ignorancia, el fundamentalismo religioso e ideológico, pero especialmente por la prepotencia y la impunidad. Afortunadamente, hay regiones y países en el mundo donde las acciones para equiparar los derechos humanos entre ciudadanas y ciudadanos gays, lesbianas, bisexuales y trans se definen precisamente a partir del reconocimiento de esa humanidad intrínseca en cada uno y una y no de interpretaciones medievales.

Incluso, en un territorio relativamente pequeño como Centroamérica los avances con relación a las agendas de gays, lesbianas, bisexuales y trans han avanzado significativamente entre países. En El Salvador se ha emitido un acuerdo ministerial contra todo tipo de discriminación y violencia por orientación sexual e identidad de género la cual supone un hito en la defensa de los derechos LGBT. En Costa Rica la Asamblea Legislativa ha sido declarada "libre de homofobia, lesbofobia y transfobia y todo tipo de discriminación, marginación o exclusión por orientación sexual". También se ha sentado un valioso precedente al permitir la adopción de un niño por parte de una persona trans (Caso Luis Gerardo Mairena Rodríguez). En Nicaragua –y pese a los retos pendientes- se cuenta con la única procuradora especial para comunidades LGBT de Latinoamérica, un gesto sin precedentes que reconoce la necesidad de institucionalizar la defensa y promoción de los Derechos Humanos LGBT. Sin embargo –y muy a pesar nuestro- Honduras y Guatemala representan el rezago en la región al presentar los más altos índices de asesinatos en contra de las personas LGBT. En Honduras, desde el golpe de estado perpetrado en contra del gobierno de Manuel Zelaya en junio del 2009, han sido asesinadas más de 40 personas de la Diversidad Sexual, sin que hasta ahora se haya esclarecido uno sólo de ellos. En Guatemala- pese a que se han realizado las denuncias respectivas- hasta hoy siguen impunes los asesinatos de María Conchita Alonso (1,997) Paulina Rashel Marrot (2005), (Bárbara Palacios (2006), entre otros casos. La desaparición de Katherine Michelle y miles de agresiones y crímenes de odio en contra de lesbianas, bisexuales y gays, los cuales permanecen en el más gris de los anales, simplemente porque el estado y sus instituciones no nos consideran ciudadanas y ciudadanos de pleno derecho.


Sin embargo, nuestra lucha no se limita a señalar la impunidad y exigir juicio y castigo a las y los responsables de los crímenes de odio. Desde nuestras trincheras se construyen nuevas identidades ciudadanas que cuestionan, problematizan, proponen y movilizan acciones concretas para transformar la realidad hostil que nos aqueja, enfrentando desde la legitimidad política el mapa de poder. Reconocemos la complejidad guatemalteca y reconocemos los grandes retos de nación, los cuales no minimizamos –al contrario- acogemos como propios y articulamos para fortalecer la cultura de paz, defender el territorio de los pueblos originarios, la reforma curricular para la formación magisterial, la integridad y libertad de las mujeres y señalar y condenar el clientelismo, la politiquería y el enriquecimiento ilícito.
Los movimientos sociales y el estado y sus instituciones deben de manera inmediata y sustantiva, reconocer que las comunidades de gays, lesbianas, bisexuales y trans merecemos y debemos acceder a condiciones equitativas de desarrollo, participación y bienestar como cualquier ciudadano y ciudadana que produce, tributa y participa, más allá de su identidad de género o identidad sexual. Necesitamos reconocer que no existe ni existirá un proyecto de nación íntegro, si seguimos negando la existencia y legitimidad de segmentos poblacionales como el LGBT. No cimentaremos sólidamente la agenda nacional de Derechos Humanos si no reconocemos desde la práctica que las inequidades trascienden la pobreza, la etnicidad o el sexo.

En el caso de las personas trans cuya identidad no es reconocida, no somos sujetos prioritarios en el diseño de políticas publicas, nos expulsan de colegios, de nuestras casa e incluso la sociedad y los gobiernos nos niegan el reconocimiento de la condición de seres humanos obligándonos desde muy niños y niñas a subsistir en la calle expuestos a la explotación sexual, afectando el desarrollo de nuestra personalidad y el ejercicio de nuestros derechos básicos. Muchos estados aun no garantizan nuestros derechos y no protegen nuestras vidas; en otros, las leyes nos penalizan y los servicios de atención de salud pública y privados nos patologizan.

Necesitamos posicionar en el lenguaje y en los imaginarios de todo ciudadano y ciudadana, de todo funcionario o funcionaria y en todas y todos los actores sociales y políticos los términos homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia, pues será desde ese reconocimiento e introyección que se podrá transformar esta realidad indolente y brutal para las comunidades LGBT. Es necesario asumir activamente que en un país progresista y equitativo, y que honra la cultura de paz no puede ni debe tender fronteras entre sus ciudadanos –por el contrario- debe acogerlos desde la igualdad, el respeto y la libertad.

 Por todo lo anterior exigimos:
  • El cumplimiento de los acuerdos y compromisos internacionales sobre derechos humanos que el Estado de Guatemala ha ratificado, a través de una respuesta ágil e incluyente que responda a las necesidades de las comunidades LGBT. Esta inclusión no es negociable, como no lo es el sagrado derecho a construir una identidad propia que contribuya a acceder a la salud integral y la dignidad sin condiciones.
  • A las y los administradores de justicia su apertura y madurez para gestionar nuestras demandas a causa de la violencia, la exclusión, la discriminación y la impunidad, pero especialmente demandamos el esclarecimiento de los crímenes de odio, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales en contra de nuestras comunidades. Exigimos contundentemente el reconocimiento de nuestra ciudadanía y el principio de igualdad ante la ley.
  • La articulación de una ley nacional contra todo tipo de discriminación que incluya la orientación sexual e identidad de género, pues hasta hoy el enfoque de discriminación se limita a la etnicidad, que si bien reconocemos como la principal variable de inequidad, no es la única. Un ejercicio valioso sería la adjetivación del artículo 202 Bis del código penal, el cual invisibiliza la homofobia, lesbofobia, transfobia y bifobia como maneras de discriminación.
  • Al honorable Congreso de la República, apelamos a la madurez política para que impulse y se apropie de la emisión de la ley de identidad de género, la cual es una demanda vital y legítima de las comunidades trans, contribuyendo a cerrar la brecha y atenuar las diversas vulnerabilidades que les afectan.
  • Al MSPAS para que amplíe sus criterios de atención en salud y aplique activamente para nuestras comunidades los principios y procedimientos de calidad en salud. Reconocemos la epidemia de VIH como nuestro principal reto en salud, y a partir de ello y del contundente y documentado perfil epidemiológico nacional demandamos institucionalizar la respuesta, mejorar la gerencia de los proyectos del Fondo Mundial en Guatemala y orientar recursos en proporción. De igual manera demandamos institucionalizar respuestas diferenciadas a partir de los contextos, características y códigos de nuestras comunidades, y apropiándose de los modelos de atención en salud para hombres homosexuales y mujeres trans.
  • A las y los diferentes actores y tomadores de decisión, planteamientos concretos, progresistas y científicos para la interacción con nuestras comunidades, pues no podemos continuar siendo postergadas y postergados por acciones –y omisiones- complacientes y carentes de sustento científico que deslegitiman y excluyen nuestras demandas.
  • Por último, a nuestra base comunitaria LGBT conocer, reconocer y exigir sus derechos legítimos. La igualdad en ley y la equidad para nosotros y nosotras no son opcionales, son un mandato sustentado en la Constitución Política de la República y respaldado por una serie de compromisos internacionales, por lo que deben cumplirse sin objeción alguna o interpretaciones absurdas.




 
POR UNA GUATEMALA INCLUYENTE Y SIN DISCRIMINACION POR ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GENERO 
Guatemala 30 de junio de 2012

2 comentarios:

  1. Hola colegas ,soy Andres Augusto De Pietro , lleve una vida heterosexual por años , sufriendo como un perro , a pesar de todo tengo una hija que me ilumina la vida . Cuando era joven experimente con mis amigos Marcelo reales y otros. Pero desde hace unos meses mi vida es felicidad , pude salir del armario , y agradezco a sitios como este que me llenan de orgullo MUCHAS GRACIAS!!!!

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  2. Que bueno hay que hacer nuestros derechos aunque no pertenesco a ninguna comunidad,les es de decir que soy una persona intersexsual se y siento como se sufre igual que las personas transexsuales asisti a la caminata estaba linda lastima por la lluvia,avisen cuando es la proxima.si

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